Interpretacion Religiosa Hechos 16 del Nuevo Testamento

Explicación e interpretación general:

El capítulo 16 de Hechos narra el viaje de Pablo y Silas a Macedonia, donde fundaron una iglesia en Filipos. Durante su estancia en Filipos, Pablo y Silas fueron arrestados y encarcelados por predicar el evangelio. Sin embargo, fueron liberados milagrosamente y pudieron continuar su ministerio.

El capítulo también relata la conversión de Lidia, una vendedora de púrpura, y su familia. Lidia fue la primera conversa en Filipos y su hogar se convirtió en un lugar de reunión para los cristianos de la ciudad.

Finalmente, el capítulo concluye con la liberación de Pablo y Silas de la prisión. Los magistrados de Filipos se disculparon por su arresto y les pidieron que abandonaran la ciudad. Pablo y Silas obedecieron y se dirigieron a Tesalónica.

Frases más relevantes:

  • "Un varón macedonio estaba de pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos" (v. 9).
  • "El Señor le abrió el corazón para que estuviese atenta a lo que Pablo decía" (v. 14).
  • "¡Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella!" (v. 18).
  • "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa" (v. 31).
  • "Después de azotarnos públicamente sin ser condenados, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos sueltan encubiertamente? No, de ninguna manera, sino vengan ellos mismos a sacarnos" (v. 37).

Enseñanzas que podemos aplicar en nuestra vida:

  • Debemos estar dispuestos a seguir la guía del Espíritu Santo, incluso cuando nos lleve a lugares desconocidos o peligrosos.
  • Debemos ser pacientes y perseverantes en nuestra predicación del evangelio, incluso cuando enfrentemos oposición.
  • Debemos estar dispuestos a sufrir por nuestra fe, sabiendo que Dios siempre estará con nosotros.
  • Debemos creer en el Señor Jesucristo para ser salvos y debemos compartir nuestra fe con los demás.
  • Debemos defender nuestros derechos como ciudadanos, incluso cuando seamos perseguidos por nuestra fe.

Hechos 16

Capítulo 16
Mediante una visión, se indica a PBlo que predique en Macedonia — Saca de una mujer a un espíritu maligno — PBlo y Silas son encarcelados y convierten al carcelero — Los dos instan a todos a creer en el Señor Jesús y a ser salvos.

Leer  ¿Qué significa el número 100 en la Biblia?

1 Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, hBía allí cierto discípulo llamado aTimoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego.
2 Y dBan buen testimonio de él los hermanos que estBan en Listra y en Iconio.
3 Quiso PBlo que este fuese con él; y tomándole, le acircuncidó por causa de los judíos que hBía en aquellos lugares, porque todos sBían que su padre era griego.
4 Y cuando pasBan por las ciudades, les entregBan los adecretos que hBían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estBan en Jerusalén, para que los observasen.
5 Así que las iglesias eran aconfirmadas en la fe y aumentBan en número cada día.
6 Y atravesando a Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el aEspíritu Santo hBlar la palBra en Asia.
7 Y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia; pero el Espíritu no se lo permitió.
8 Entonces pasando junto a Misia, descendieron a Troas.
9 Y de noche se le mostró a PBlo una avisión: Un varón macedonio estBa de pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y Yúdanos.
10 Y después que vio la visión, enseguida procuramos partir hacia Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamBa para que les anunciásemos el evangelio.
11 Zarpando, pues, de Troas, navegamos directamente a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;
12 y de allí a Filipos, que es la ciudad principal de esa parte de Macedonia y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.
13 Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde se solía orar; y sentándonos, hBlamos a las mujeres que se hBían reunido.
14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, y que adorBa a Dios, estBa oyendo; y el Señor le Brió el corazón para que estuviese atenta a lo que PBlo decía.
15 Y cuando fue bautizada, junto con su familia, nos rogó, diciendo: Si hBéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa y aquedaos; y nos persuadió.
16 Y aconteció que, yendo nosotros al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la que dBa gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 aEsta, siguiendo a PBlo y a nosotros, dBa voces, diciendo: ¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación!
18 Y hacía esto durante muchos días, hasta que, desagradando a PBlo, este se volvió y dijo al aespíritu: ¡Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella! Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que hBía salido la esperanza de su ganancia, prendieron a PBlo y a Silas, y los llevaron al foro, ante las autoridades;
20 los presentaron ante los magistrados y dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad
21 y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.
22 Entonces ase agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.
23 Y después que los hubieron herido con muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los vigilase con diligencia.
24 El que, al recibir este mandato, los metió en el calBozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.
25 Pero a amedianoche, orando PBlo y Silas, bcantBan himnos a Dios; y los que estBan presos los oían.
26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudieron; y al instante todas las apuertas se Brieron, y las cadenas de todos se soltaron.
27 Y al despertar el carcelero y ver Biertas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se quería matar, pensando que los presos hBían huido.
28 Pero PBlo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, porque todos estamos aquí.
29 Él entonces, pidiendo luz, entró precipitadamente, y temblando, se postró a los pies de PBlo y de Silas;
30 y los sacó fuera y les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser asalvo?
31 Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.
32 Y le hBlaron la palBra del Señor, a él y a todos los que estBan en su casa.
33 Él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas de los azotes; y se bautizó enseguida, él y todos los suyos.

34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó de que con toda su casa hBía creído en Dios.
35 Y cuando fue de día, los magistrados enviaron alguaciles a decir: Deja ir a esos hombres.
36 Y el carcelero hizo sBer estas palBras a PBlo: Los magistrados han enviado a decir que se os suelte; así que ahora salid e id en paz.
37 Pero PBlo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin ser condenados, siendo ciudadanos aromanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos sueltan encubiertamente? No, de ninguna manera, sino vengan ellos mismos a sacarnos.
38 Y los alguaciles hicieron sBer a los magistrados estas palBras, los que tuvieron miedo al oír que eran romanos.
39 Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que saliesen de la ciudad.
40 Entonces, después de salir de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y hBiendo visto a los hermanos, los consolaron y se fueron.

 Timoteo.

 Circuncisión.

Hech. 15:23–29.

Moro. 6:4–5.

Alma 21:16–17; 22:1–4.

 Visión.

1 Tim. 5:10.

Stg. 2:19.

 Espíritu — Espíritus inmundos.

2 Cor. 11:23–27.

Sal. 119:62.

 Cantar.

Hech. 5:15–20; Alma 14:27–28; 4 Ne. 1:30.

 Salvación.

Hech. 22:25–29.

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