Aplacar: Un Verbo que Calma la Tormenta


En el vasto mar de la lengua española, encontramos palabras que, como olas, se agitan y se calman, dependiendo del contexto. Una de ellas es "aplacar", un verbo que evoca imágenes de paz y serenidad, de un estado de calma que se alcanza después de la tormenta. "Aplacar" significa calmar, tranquilizar, disminuir la intensidad de algo que se encuentra en un estado de excitación o turbulencia. Es una palabra que nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de la armonía en medio del caos, sobre la capacidad humana de transformar la furia en calma.
El origen de "aplacar" se remonta al latín "applacare", que significa "hacer suave, calmar". La palabra ha evolucionado a lo largo de la historia, adaptándose a las diferentes culturas e idiomas en los que se utiliza. En el español, "aplacar" se ha convertido en un verbo versátil, con una amplia gama de usos que nos permiten comprender su significado en diferentes contextos.
Aplacar la Ira: La Búsqueda de la Paz Interior
En el ámbito de las emociones, "aplacar" se utiliza para describir la acción de calmar la ira, el enfado o la furia. Imaginemos un volcán en erupción, un fuego incontrolable que amenaza con destruir todo a su paso. "Aplacar" la ira es como arrojar agua sobre el volcán en erupción, como sofocar las llamas con tierra húmeda. Es un proceso de control y dominio propio que nos permite recuperar la calma y la serenidad.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir la calma de la ira lo encontramos en la literatura clásica. En la obra de Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha", el protagonista, en su locura, se enfurece con facilidad. En uno de los capítulos, Don Quijote, creyendo estar en una batalla épica, se enfrenta a un grupo de molinos de viento. Al ser derrotado por estos, "aplacar" la ira de Don Quijote se convierte en una tarea difícil para su fiel escudero, Sancho Panza.
Aplacar la Sed: Satisfacer una Necesidad Básica
El verbo "aplacar" también se utiliza para describir la acción de satisfacer una necesidad básica, como la sed o el hambre. En este caso, "aplacar" significa calmar la sensación de falta o de deseo, de encontrar alivio a una necesidad corporal. Imaginemos un viajero en el desierto, agotado por la sed, buscando un oasis que le permita "aplacar" su sed.
El uso de "aplacar" para describir la satisfacción de una necesidad básica se encuentra en la literatura de viajes. Un ejemplo de ello lo encontramos en el relato de Marco Polo, quien en su viaje a China describe los desiertos que cruzó y la sensación de alivio que sentía al encontrar un oasis donde podía "aplacar" su sed.
Aplacar la Tormenta: Calmar las Fuerzas de la Naturaleza
El verbo "aplacar" también se utiliza para describir la acción de calmar las fuerzas de la naturaleza, como las olas del mar o el viento furioso. En este caso, "aplacar" significa dominar la fuerza de la naturaleza, someterla a la voluntad humana. Imaginemos un barco en medio de una tormenta, luchando contra las olas bravas. "Aplacar" la tormenta es como buscar un refugio en la costa, como encontrar un punto de calma en medio del caos.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir la calma de las fuerzas de la naturaleza lo encontramos en la mitología griega. En la historia de Ulises, el héroe griego se enfrenta a una terrible tormenta durante su viaje de regreso a Ítaca. Para "aplacar" la furia de Poseidón, dios del mar, Ulises debe realizar un sacrificio y ofrecerle un animal como ofrenda.
Aplacar el Fuego: Controlar la Furia Destructiva
El fuego, con su poder destructivo, es un elemento que se ha utilizado como metáfora de la ira y la pasión. "Aplacar" el fuego significa controlar la fuerza incontrolable del fuego, como apagar las llamas de una hoguera o como domar el fuego de una caldera. Al igual que el fuego, la pasión puede ser una fuerza destructiva si no se controla correctamente. "Aplacar" la pasión es como buscar un equilibrio entre el deseo y la razón, como encontrar un punto de encuentro entre la entrega y el control.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir el control del fuego lo encontramos en la mitología romana. En la historia de Vulcano, dios del fuego, se relata cómo este dios pudo "aplacar" las llamas de su fragua, creando herramientas y armas que ayudaron a los dioses y a los humanos.
Aplacar la Sed de Justicia: Buscar la Equidad y la Paz
En el ámbito social, "aplacar" se utiliza para describir la acción de calmar la sed de justicia, de buscar la equidad y la paz en una sociedad que se encuentra dividida por la injusticia. "Aplacar" la sed de justicia es como encontrar un punto de encuentro entre las diferentes partes de una sociedad, como construir puentes que unan a los que se encuentran separados.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir la búsqueda de la justicia lo encontramos en la historia del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. En este movimiento, Martin Luther King Jr. utilizó la no violencia como un medio para "aplacar" la sed de justicia de la comunidad afroamericana, buscando la igualdad y el respeto para todos los ciudadanos.
Aplacar el Dolor: Buscar Alivio en la Sufrimiento
El dolor, una experiencia universal que todos compartimos, es una fuerza que puede abatirnos y dejarnos sin fuerzas. "Aplacar" el dolor es como encontrar una medicina que calme el sufrimiento, como buscar un bálsamo que alivie la herida. Es un proceso de búsqueda de alivio, de encontrar un punto de apoyo en medio de la oscuridad.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir el alivio del dolor lo encontramos en la literatura médica. En la historia de la medicina, los médicos han buscado constantemente nuevos métodos para "aplacar" el dolor de sus pacientes, desde las técnicas de acupuntura hasta los medicamentos modernos.
Aplacar la Mente: Buscar la Tranquilidad Interior
En el ámbito de la espiritualidad, "aplacar" se utiliza para describir la acción de calmar la mente, de encontrar la paz interior. "Aplacar" la mente es como silenciar el ruido del mundo exterior, como encontrar un espacio de quietud en medio del caos. Es un proceso de meditación, de introspección, de conexión con nuestro ser interior.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir la búsqueda de la tranquilidad interior lo encontramos en las enseñanzas de Buda. En el budismo, se busca "aplacar" la mente a través de la meditación, la práctica de la atención plena y la búsqueda de la sabiduría.
Aplacar el Temor: Enfrentar la Oscuridad con Valentía
El miedo, una emoción que nos paraliza y nos impide avanzar, puede ser un obstáculo en nuestro camino. "Aplacar" el miedo es como encender una luz en la oscuridad, como encontrar la valentía para enfrentarnos a nuestros miedos. Es un proceso de autoconocimiento, de comprensión de nuestras propias limitaciones y de la búsqueda de la fuerza para superarlas.
Un ejemplo de cómo "aplacar" se utiliza para describir el enfrentamiento al miedo lo encontramos en la historia de los exploradores. Los exploradores, motivados por la sed de aventuras y por el deseo de descubrir nuevos mundos, han desafiado sus miedos y han "aplacado" su temor a lo desconocido, permitiéndoles explorar nuevos territorios y expandir los límites de la civilización.
Conclusión: La Belleza de la Calma
En conclusión, "aplacar" es un verbo que nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de la calma en un mundo que se encuentra en constante movimiento. Es un verbo que nos recuerda la importancia de la paz interior, de la serenidad, de la armonía. La capacidad de "aplacar" las emociones, de calmar las fuerzas de la naturaleza, de encontrar alivio en el sufrimiento, de enfrentar nuestros miedos, nos permite vivir una vida más plena y significativa.
La búsqueda de la calma es un viaje personal, una travesía que cada uno realiza a su propio ritmo. Aprender a "aplacar" las emociones, a encontrar la paz interior, a buscar el equilibrio en medio del caos, es una tarea que requiere esfuerzo, paciencia y perseverancia. Pero el premio final, la belleza de la calma, vale la pena.
Preguntas frecuentes sobre el significado de “aplacar”
¿Qué significa "aplacar"?
"Aplacar" es un verbo que describe la acción de disminuir la intensidad de algo que se encuentra en un estado de excitación o turbulencia.
¿Cómo se utiliza "aplacar" en el lenguaje cotidiano?
"Aplacar" se utiliza para referirse a la acción de calmar o tranquilizar a alguien que se encuentra emocionalmente alterado. También se puede utilizar para describir la acción de reducir o calmar algo que se está moviendo o agitando de manera desordenada.
¿Existen ejemplos de cómo se utiliza "aplacar"?
- Calmar las emociones: "Carlos era nervioso. No había manera de aplacarlo", "Timoteo enfurecía a Alejandro Magno con una melodía en cierto tono y lo aplacaba con otra de tono distinto".
- Tranquilizar lo que se rebela: "No puedo aplacarme el pelo", "Se aplacaron las olas al cesar el viento".
¿Cuáles son algunas de las connotaciones de "aplacar"?
"Aplacar" puede tener connotaciones de control, calma, tranquilidad y pacificación.
| Evento | Descripción |
|---|---|
| Renuncia de Ibáñez | En 1932, el presidente Ibáñez renunció a su cargo, lo que marcó el inicio de un período de inestabilidad política en Chile. |
| Golpe militar y República Socialista | Tras la renuncia de Ibáñez, un golpe militar dio origen a la República Socialista de Chile, que duró solo tres meses. |
| Retorno de Alessandri | Alessandri, quien había sido presidente anteriormente, retomó el poder y se centró en la recuperación económica del país. |
| Tensión política persistente | A pesar de la recuperación económica, la tensión entre los partidos políticos persistió, lo que indica que la inestabilidad política no se había resuelto completamente. |

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