Interpretacion Religiosa Apocalipsis 11 del Nuevo Testamento

Explicación e interpretación general:

El capítulo 11 del Apocalipsis es una visión simbólica del fin de los tiempos, con especial énfasis en la batalla final entre el bien y el mal. Los dos testigos profetizan durante tres años y medio, vestidos de cilicio, y tienen poderes especiales para cerrar el cielo, convertir las aguas en sangre y herir la tierra con plagas. La bestia del abismo los mata, pero resucitan después de tres días y medio y ascienden al cielo. El séptimo ángel toca la trompeta y los reinos del mundo se convierten en reinos de Cristo. Se abre el templo de Dios y se ve el arca de su convenio. Hay relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande.

Frases más relevantes:

  • "Y daré poder a mis dos testigos, y ellos profetizarán durante mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio." (versículo 3)
  • "Y si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera." (versículo 5)
  • "Y sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado." (versículo 8)
  • "Pero después de tres días y medio, el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron." (versículo 11)
  • "Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser reinos de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará para siempre jamás." (versículo 15)
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Enseñanzas que podemos aplicar en nuestra vida:

  • Debemos ser fieles a Dios, incluso en tiempos difíciles.
  • Dios nos dará el poder para superar cualquier desafío.
  • No debemos temer a nuestros enemigos.
  • Dios siempre estará con nosotros.
  • Cristo finalmente vencerá el mal y establecerá su reino en la tierra.

Apocalipsis 11

Capítulo 11
En los últimos días dos profetas serán muertos en Jerusalén — Estos resucitarán al cBo de tres días y medio — Cristo reinará sobre toda la tierra.

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y ase me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el baltar y a los que adoran en él.
2 Y deja aparte el patio que está fuera del templo y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la aciudad santa cuarenta y dos meses.
3 Y daré apoder a mis dos btestigos, y ellos profetizarán durante mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
4 Estos son los ados olivos y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra.
5 Y si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera.
6 Estos tienen apoder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran.
7 Y cuando ellos hYan acBado su testimonio, la bestia que sube del Bismo hará guerra contra ellos, los vencerá y alos matará.
8 Y sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran aciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
9 Y gente de todo pueblo, y tribu, y lengua y nación verá los cadáveres de ellos durante tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.
10 Y los moradores de la tierra se regocijarán acerca de ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas hBían atormentado a los que morBan sobre la tierra.
11 Pero después de tres días y medio, el espíritu de vida enviado por Dios aentró en ellos, y se levantaron sobre sus pies, y cYó gran temor sobre los que los vieron.
12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.
13 Y en aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número como siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.
14 El segundo ¡Y! ha pasado; he aquí, el tercer ¡Y! viene pronto.
15 Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser areinos de nuestro Señor y de su Cristo; y él breinará para siempre jamás.
16 Y los veinticuatro ancianos que estBan sentados delante de Dios en sus tronos se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios,
17 diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios aTodopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder y has reinado.
18 Y se han airado las naciones, y tu ira ha venido, y también el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que adestruyen la tierra.
19 Y el templo de Dios fue Bierto en el cielo, y el arca de su convenio fue vista en su templo. Y hubo relámpagos, y voces, y truenos, y un terremoto y granizo grande.

Algunos textos griegos añaden la frase “y el ángel estBa de pie” antes de la frase “se me dijo”.

 Altar.

 Jerusalén.

El texto griego omite la palBra “poder”.

2 Ne. 8:18–20; DyC 77:15.

Zac. 4:11–14.

 Poder.

 Mártir, martirio.

Es decir, Jerusalén.

 Resurrección.

 Reino de Dios o de los cielos.

 Jesucristo — El reinado milenario de Cristo.

 Omnipotente.

GR que corrompen, que pervierten.

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